El camión salió tarde, como 8.20am. Parece que pasaron alguna película (según P!, que sí se puso los audífonos) pero la pantalla estaba guardada. Como sea, me mantuve semi-dormido todo el viaje.

Taxi de la central de GDL al hotel al que íbamos (Sn Fco Plaza): $95. El hotel no tenía cuartos disponibles. El taxista se había quedado esperando afuera, “por si no encontrábamos lugar”, pues él “sabía de uno que estaba muy bueno”. Serena? No recuerdo. El caso es que nos llevó según él (está muy cerca del otro) y resulta que tampoco tienen habitaciones. Caminamos por un pasaje subterráneo a otro hotel (Aranzazú?). El taxista está muy interesado en ayudarnos porque él tiene “una promoción” y porque, según esto, si llevan determinado número de clientes, al final del año les dan una despensa. Este hotel estaba más caro ($900) en comparación del primero al que fuimos (<$700). El taxista insiste demasiado en llevarnos a otro hotel aún y ya nos está fastidiando. Dejamos que nos lleve a un tercer hotel que él conoce (Colón) pero no se ve tan bien (”pero vale $500 la habitación, y está muuy bien”), además de que está a un lado de una avenida transitada. Nos quitamos de encima al taxista (”Martín”) y caminamos hacia otra opción que habíamos visto: el Hotel Francés. Ahí sí tienen cuartos ($643).

El Hotel Francés queda a media cuadra de la Plaza de la LIberación. La mayoría de los cuartos dan a un espacio central donde uno puede sentarse a tomar una copa.

Salimos a vagar y a encontrar un lugar dónde comer. Pasamos a dar un vistazo a la catedral (la verdad no es tan grande por adentro). Finalmente nos metimos a un Domino’s que está cerca de un jardincito donde están dos iglesias de apariencia antigua.

Nos fuimos después con rumbo al Instituto Cultural Cabañas. Pasamos por el Palacio de Gobierno (a un costado de Catedral) y admiramos un grandioso mural de José Clemente Orozco. Justo después de pasar el Teatro Degollado, empezó a llover sorpresívamente. Estuvimos refugiados en unos arcos fácilmente una media hora o más y la lluvia no disminuía mucho. Nos habíamos refugiado al lado de una oficina de turismo hasta que nos decidimos de seguir hasta donde pudiéramos. Tomamos un rodeo medio extraño, bajando por un estacionamiento, saliendo al lado del Mercado, cruzando por un puente peatonal y llegando tan solo tantito adelante de donde bajamos, a una zona joyera. Para esto, ya sabíamos que el Instituto Cultural Cabañas ya estaba cerrado (cierran a las 5pm), pero queríamos verlo en caso de que no tuviéramos chance al día siguiente.

Había oído de la famosa Plaza Galerías, y tenía ganas de ver cómo estaba y si podría conseguir unos zapatos así que conseguimos un taxi a un lado del ICC.

Según el taxista, nunca había visto un tráfico como el de esa tarde. Parece que el agua echó a perder un semáforo y eso provocó todo el problema. Tardamos como hora y media en llegar, más o menos. El taxista nos quiso cobrar menos, pero al final le pagamos lo que marcó el taxímetro: $150.

La Plaza Galerías está… grande. Montones de tiendas, la mayoría de ropa. Pasamos rápidamente a un Mr CD y compré el DVD de Rattle and Hum por $70. También había un Mixup, pero en ninguno de los dos lugares encontré el CD de Evamalva por el que tengo curiosidad desde hace un rato. Al final ya no estaba con mucho humor para andar viendo aparadores (y sospecho que P! tampoco) y además las tiendas empezaban a cerrar. Intentamos comprar una bebida en un expendio de donitas pero, después de como 15 min. de esperar nuestro turno, resultó que no había hielo para prepararla. Quizás estuvo bien o la tos mutante que me cargo desde hace una semana me hubiera acabado de fulminar. Por último, le llegamos  a un Italian Coffe donde esperamos un rato a que nos atendieran y otro muy buen rato en que nos trajeran la orden (y eso que consistió en dos bebidas y una tartaleta que tenían en una vitrina). Saliendo fuimos a una Comer que está enfrente porque pensé que eventualmente nos iba a dar hambre. Compramos unas galletas (que nunca habrimos) y P! compró un chocolate de beber. Una señora nos aconsejó que tomaramos “el 29″ para regresar, aunque creo que se refería al camión 629. De todos modos nunca lo averiguamos porque el camión no se paró la primera vez en la parada, y la segunda (cuando le hicimos el alto) tampoco nos peló y más adelante no quiso abrirnos. Tomamos un taxi que llegó como en 15 minutos al lado de Catedral. Nos cobró $90.

Vagabundeamos un poco en la Plaza de Guadalajara (enfrente de Catedral. La Plaza de la Liberación está a espaldas de ella) y finalmente nos regresamos al hotel. A modo de despertador, tenía el celular de P!, que vibra, al contrario del mío, que solo pude configurar para que hiciera soniditos. Como desde las 4am tenía el celular en la mano, pensando que estaba a punto de sonar. Semi-dormí hasta las 6, hora en que por fin “sonó” la alarma.

Me había bañado en la noche, así que solo me rasuré, me cambié, y salí a las 6.35. El taxi me cobró $50.

Aunque la cita era oficialmente a las 7.45 (y había que presentarse 15 minutos antes), ya había fila para entrar. Afuera del Consulado, un letrero enlista todas las cosas que están prohibidas adentro, entre ellas CDs, memorias, cualquier aparato electrónico y… comida. Me comí la última de mis super-pastillotas de broncolín para la tos, pero cuando fuimos a entrar, me detectaron el empaque, por lo que tuve que salir a tirarlo (en la papelera. Lo siento, medio ambiente) y esperar a que me dieran chance de pasar otra vez.

Una vez dentro, le checan a uno la solicitud (DS-156 y, por ser hombre entre 21 y 45, la DS-157), el recibo de pago de los $1450 y el pasaporte. A mi forma DS-156 le faltaba la firma y la fecha. Yo traía una pequeña pluma (que *creo* tiene tinta de gel, y que según el aviso no debería haber podido meter) y nos hicimos bolas la chava y yo sobre si ella me iba a prestar una pluma o yo iba a usar la mía. Una vez que todo está listo, le grapan las formas al recibo y a una ficha con un número. Me tocó el 1015 (y el primero fue el 1000).

Después de un rato en el que llegaron apenas varios empleados y trapearon un poco los intendentes, empezó el proceso.

Primero lo pasan a uno a que le tomen huellas digitales y foto. Después, la entrevista con el cónsul.

No sabía si la entrevista iba a ser en inglés (no lo fue), o si iba a ser “personal” (i.e. en una oficina). Al empezar el proceso me dí cuenta de que no era en una oficina, uno simplemente se para frente al cónsul como en una ventanilla de banco (incluído vidrio que me imagino será blindado). Hay micrófonos y bocinas para comunicarse.

Desde antes de pasar con él, me fijé que tenía cara de alguien bastante serio. Sin pelo, camisa negra y corbata roja.  Ciértamente se veía menos “buena onda” como la chica a la izquierda o el jóven en el extremo derecho. Y justo estaba deseando que no me tocara él cuando acabó con la señora que estaba atendiendo. Aun así, no me puse nervioso. No tenía razón alguna.

Me hizo como 5 o 6 preguntas. “¿Cuántos años tenia?”, “¿Intención de viaje?”, “¿A qué se dedica mi padre?”, “¿A dónde voy a llegar -porque aquí no lo especifíca?”, “¿Va a llegar a hotel?” Y de repente:

“Señor X., lamentamos informarle que por el momento no es posible otorgarle una Visa. Podríamos reconsiderar su situación cuando se encuentre más establecido.”

No negaré que me sacó muchísimo de onda. Simplemente no esperaba eso. No me preguntó qué estaba estudiando o si tenía dinero (llevaba una carta del Instituto diciendo cuánto me faltaba para terminar, y el monto de la beca, aunque siempre pensé que debí haber llevado también un informe del banco).

Enfrente pasa un taxi justo cuando estoy saliendo. Me recoge a mí y a una pareja ya mayor. A ambos les negaron la Visa también. El señor aparentemente debía US$300,000 de gastos médicos y al menos una vez lo cacharon al tratar de pasarse de mojado. Empiezo a tomar conciencia de que yo he perdido dinero y tiempo, el viaje significado, y de que la próxima vez que lo intente será más difícil (”como ha cambiado su situación desde la última vez?” le preguntaba la ChavaBuenaOnda a un chavo que me preguntó antes de entrar si Disneylandia estaba en Orlando. También le oí comentar a un amigo suyo que iba a decir que el motivo de su visita era ir a “conocer Walt Disney”). El taxi me cobró $40.

P! no puede creer que no me hayan otorgado la Visa. Francamente yo tampoco.

Dos días antes había ido a cortarme el pelo. Cuando acordé lo tenía demasiado corto. Fue el corte de cabello? Fueron los pequeños retrasos con la envoltura de las pastillas, o la fecha y firma en la DS-156? En verdad fue el entrevistador? Prefiero pensar que fue la suerte, o la falta de ésta.

Fuimos a desayunar a Las Sombrillas, un restaurant con mesas en la Plaza Guadalajara. Casi todas las mesas estaban ocupadas, y el servicio fue lento. Eran las 11 cuando acabamos yo con mis hot cakes (que por cierto estaban un poco crudos) y P! con su huevo. Eso sí, bastante económico: $30 e incluía jugo de naranja.

La cita de P! era a la 1.40 pero yo calculaba que podría llegar 12.45, así que tendríamos que hacer el check-out del hotel a las 12.30, con lo que había que llegar como 12.10 para ir al baño y lavarnos los dientes. En ese intervalo de tiempo fuimos a conocer el ICC por dentro. La verdad está muy bonito. Me imagino que es un poco la idea que traen con el Centro de las Artes aquí en SL. Aparte de albergar algunas exposiciones (una en particular de estudiantes, muy buena), también dan todo tipo de cursos: baile, fotografía, dibujo, pintura, serigrafía, cursos de verano para niños y otro montón más. También tienen una sala de cine (bautizada como la “Sala Guillermo del Toro”).

El proceso con P! duró como hora y media, tiempo en el cual estuve parado enfrente del Consulado. Hay varias clases de gentes pululando por ahí además de la gente que estábamos esperando a alguien. Por una parte, están los chavos que apartan lugar de estacionamiento. Son bastante insistentes. Justo enfrente también hay un lugar donde le ofrecen a uno plumas o diversos servicios relacionados con el trámite de la Visa. Llenar la forma DS-156 o la DS-157 (u otra que no se cómo se aplica) cuesta $70 cada una. La forma Multipack para que le envíen a uno el documento vale $30. Sacar la cita vale $250 (no se sin esto incluya lo de las formas). Por internet, la cuenta en el sitio del Consulado para introducir los datos, generar las formas cuesta y sacar la cita cuesta US$8.

P! obtuvo la Visa sin problemas.

Nos fuimos caminando al Templo Expiatorio. Sospechosamente parecido al de Aguascalientes (postearé fotos cuando tenga la cámara). Luego nos dirigimos hacia el centro buscando un lugar dónde comer. Lo hicimos en un lugar llamado “La ensalada verde” (en italiano, algo así como “la insalati verdi”). Comimos unos baguettes con una variedad de cosas (el mío tenía lechuga, jitomate, queso, champiñones y zanahoria rallada). Había algunas moscas pero fue el lugar donde comimos más rico y donde nos sirvieron más rápido.

Caminamos un rato más hasta llegar a donde podríamos tomar un camión que nos llevaría a la central (el 706, aunque al final resultó ser 707). Nos costó $9.50 (y si llega hasta la central, muy probablemente haga el viaje de regreso. Aconsejo checar antes de ir para ahorrarse los $95 del taxi -si viajan ligeros).

De regreso vimos Efter brylluppet (Después de la boda). Excelente dramón danés del 2006 que perdió el Oscar a la mejor película extranjero contra La Vida de los Otros. Luego siguió “Lecciones de vida”, que perdió mi interés como a las 2/3 partes.

Llegamos casi a la medianoche.